Más de trescientos días transcurridos. Así llegan las fechas, de sueños y deseos por compartir, fiestas, reuniones, regalos, reencuentros... Pero es importante hacer un alto, y muy conscientes rendir honores a quienes no podrán estar entre nosotros, a esos seres que nos han dejado en los últimos años en medio de epidemias, guerras absurdas, y procesos migratorios forzados. Ojalá este espacio de tiempo se prolongue y deje de ser un ritual pasajero, y hacer prevalecer la idea de unión, paz y amor, que son estandarte de estos ceremoniales navideños, que se esfuman apenas superado el Día de Reyes, o será un mes más lleno de coloridas luces artificiales rodeadas por sombras muy reales.
¿Quien sabe el porqué de nuestra presencia en este paraíso? La respuesta no importa en vista de los hechos. Realmente no tenemos idea, y esa es la razón del la confusión autodestructiva en la que vivimos actualmente. Se leen y se estudian desde todas las ciencias posibles razones y montones de soluciones, pero el ritmo arrollador de hombre ciego, continúa y parece inexorable. Quizás es más sencillo de lo que imaginamos, tan solo podría tratarse nuestra estancia aca, de un paseo terapéutico, unas vacaciones para el auto encuentro, el hallazgo del "si mismo" o tal vez seamos los ojos de Dios que mira la creación a través de nosotros, quien sabe. lo cierto de todo es, que este viaje temporal, este paseo por el mundo, debía estar marcado por un estricta vigilancia del camino transitado, teniendo mucho cuidado para dejar todo en su lugar, tal y como encontramos mientras disfrutamos de las maravillas del lugar, eso sí, con una disposición común, hermanada en conexión to...

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