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El viaje.

¿Cómo se puede describir la vida, cuando se encuentra en medio del fuego cruzado, entre la necesidad y el deseo?

Por  esto, sé que no se nos enseñaron  las preguntas correctas para usar en el camino, y jamás nos mencionaron  que la vida es el regalo único que venía envuelto en un paraíso. Tampoco insinuaron siquiera que la pasión, por encima del deseo y la necesidad, es nada más y nada menos que los rieles y las ruedas, en fin, el medio de transporte para desplazarnos mientras dura este viaje, este extraordinario paseo en el que todo se trata de vivir.

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El viaje 2

¿Quien sabe el porqué de nuestra presencia en este paraíso? La respuesta no importa en vista de los hechos. Realmente no tenemos idea, y esa es la razón del la confusión autodestructiva en la que vivimos actualmente. Se leen y se estudian desde todas las ciencias posibles razones y montones de soluciones, pero el ritmo arrollador de hombre ciego, continúa y parece inexorable. Quizás es más sencillo de lo que imaginamos, tan solo podría tratarse nuestra estancia aca, de un paseo terapéutico, unas vacaciones para el auto encuentro, el hallazgo del "si mismo" o tal vez seamos los ojos de Dios que mira la creación a través de nosotros, quien sabe. lo cierto de todo es, que este viaje temporal, este paseo por el mundo, debía estar marcado por un estricta vigilancia del camino transitado, teniendo mucho cuidado para dejar todo en su lugar, tal y como encontramos mientras disfrutamos de las maravillas del lugar, eso sí, con una disposición común, hermanada en conexión to...

La pausa sagrada.

  Un instante diminuto que contiene eternidad. Se invierte la polaridad y la quietud se hace respiración, latido. Una luz creciente nos revela un interior que yacía en sombras. Sientes entonces el peso de tu cuerpo dejar huellas en la arena, se eriza la piel al roce con la brisa fresca, se percibe la sal en la bruma. Decides respirar más lento, más profundo. El viaje al interior de tu ser es inevitable. Tiempo absoluto, paz, serenidad, un lapso en el cual te encuentras distante de "las cosas".  Se revela una libertad que jamás ha estado ausente. Tan solo la olvidaste, pero ahora sabes cómo traerla a este momento, a tu pausa sagrada, eterna.  Tú no eres tus pensamientos. ¡Detente! Respira, y siente la vida que te pertenece.

El tiempo que soy.

El viento es el tiempo de las partículas, tan pronto el viento cambia de rumbo, ellas lo harán con él. El tiempo es el viento en el que viajó como partícula. Viajo en el tiempo, como partícula que viaja en el viento, pero mi tiempo se detiene cuando me detengo, avanza cuando avanzo, y muere conmigo. El tiempo está destinado a morir conmigo, porque el tiempo no me mata ni yo a él, porque el tiempo y yo somos lo mismo. Soy tan solo un espacio temporal en el que flotan  palabras, imágenes, sentimientos y mis recuerdos se fundirán en el tiempo que son los otros. José Oberto.