Puedes diferir y estará bien, pero, serás para el otro y el otro será para tí, ahora y siempre, esa encrucijada invisible que buscas, y sin darte cuenta ya habrás cambiado de dirección, en el transcurrir de una palabra, una mirada.
La vida cambia de dirección tantas veces como sea necesaria para que salgas de ella, con las experiencias que requieres para comprender, el intimo suspiro que despide este capítulo.
Solo con la palabra, con el encuentro en el otro trascendemos. Nos vemos como espejo, y de esa manera nos reconocemos en nuestro infinito universo. Me ha encantado este escrito.
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